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LA ALIMENTACION EN LA DIABETES
La personal diabética puede alimentarse básicamente igual que otra persona que
no lo sea, simplemente tomando menos hidratos de carbono de absorción rápida. Ya
concretaremos esto.
Haremos un repaso a los tres tipos básicos de elementos de la alimentación: los
hidratos de carbono (en adelante, HC), las grasas o lípidos y las proteínas, y
otros elementos importantes de las comidas.
Hidratos de Carbono
Los HC deban constituir de un 50-60% de la energía total aportada diariamente.
Dentro de estos, la mayoría deben ser HC complejos (polisacáridos: pasta y
legumbres, por ejemplo) ricos en fibra y con una baja capacidad de producir
glucosa que contribuyen a estabilizar la diabetes y controlar el peso.
Otros factores que influyen en la absorción (rápida o lenta) de los HC, son la
forma de presentación y la elaboración (cocción).
Los HC simples, tipo sacarosa y fructosa (contenida en las frutas), no deben
sobrepasar el 15% del total, y han de tomarse en el contexto de una comida y
repartidos a lo largo del día.
El
cálculo de raciones ,
distribución a largo del día y
equivalencias se
especifican en páginas aparte.
Grasas
Se recomienda que el total de grasas en la alimentación de un diabético sea del
25 al 35% de la energía total, teniendo en cuenta que hay que disminuir el
aporte de grasas saturadas (de origen animal), sustituyéndolas por grasas de
origen vegetal.
Para conseguir una dieta baja en grasas saturadas, debemos incrementar el
consumo de aceite de oliva, los lácticos desnatados, el consumo diario de
pescados (blancos y azules) y las aves domésticas (cuidado con los pollos
belgas). --Reduciremos el consumo de carnes grasas, cremas, quesos curados y
mantequillas.
Aun no está demostrado a largo plazo el efecto beneficioso de los suplementos de
ácidos omega-3 (aceite de pescado). En nuestro pais (España) hay marcas
comerciales de productos lácteos que añaden este ácido. En cualquier caso no es
perjudicial y está más "rico" que el típico aceite de hígado de bacalao que casi
todos los niños de mi edad hemos tomado alguna vez.
Ver tablas de
equivalencias de
productos grasos
Proteinas
Con respecto a las proteínas hemos de tener en cuenta dos normas:
No superar las recomendaciones dietéticas de proteínas del adulto, que
corresponden a 0,8 grs/Kg peso/día. Es decir que una persona de 70 Kg no debe
superar al día la cantidad de 0,8 x 70 = 56 grs. de proteínas al día.
No constituir más del 15% de la energía total necesaria.
Es difícil considerar las proteínas como alimento aislado, ya que se encuentran
mezcladas con las grasas saturadas (animales) en los productos cárnicos y
lácteos. Potenciando el consumo de proteínas vegetales (cereales integrales,
guisantes, judías, etc) reduciremos la ingesta de grasas.
Hemos de tener presente que las personas con nefropatía diabética manifiesta, no
deben sobrepasar la cantidad de 0,6 grs./ Kg. /día.
De todas formas, las cantidades recomendas de proteínas diarias, son ampliamente
sobrepasadas en las dietas occidentales.
Sustancias Edulcorantes
El sabor dulce es, al igual que el salado, son inherentes en la dieta
occidental. Algunas personas pueden prescindir sin problemas, pero a otras les
es difícil imaginarse un café o té sin sabor dulce. Para sustituir a la
sacarosa, disponemos de una variedad de sustancias, que vamos a dividir en
calóricas (añaden calorías a la dieta) y no calóricas (no las añaden).
Edulcorante calóricos
Fructosa: Edulcorante natural que se encuentra en
las frutas y miel. Son permitidas pequeñas cantidades en la dieta del diabético.
Sorbitol: Tiene poco poder edulcorante (la mitad de
la sacarosa). Actualmente no es aconsejable por los efectos adversos que tiene
(meteorismo o gases y diarrea).
Edulcorantes no calóricos
Sacarina: Es el más empleado. No se ha demostrado
toxicidad a dosis altas. Su mayor inconveniente es su sabor amargo.
Aspartamo: Es un aminoácido (componente de las
proteínas) edulcorante tan potente, que puede considerarse no calórico, ya que
se necesita muy poca cantidad para producir el efecto deseado. Tiene el
inconveniente de que pierde su capacidad edulcorante al ser calentado.
Como norma general podemos aceptar los edulcorante no calóricos y restringir los
calóricos.
Sal
Se suele recomendar su restricción (no prohibición) a las personas
diabéticas, sean o no hipertensas, ya que la diabetes y la hipertensión
arterial están muy asociadas. Si no está diagnosticado de diabetes,
simplemente no añada sal a las comidas una vez que estén en la mesa.
(Lógicamente, no pasarse mientras se está cocinando).
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