![]() |
![]() |
| |
Pon el ratón encima de la imagen para ver el título
Alopecia
Andropausia

Definición
Llamamos
Andropausia al proceso por el cual las capacidades sexuales del hombre van
declinando con la edad, a la par de otras funciones orgánicas. Así como la
mujer tiene su climaterio, debido al cual y luego de la menopausia, ya no
podrá engendrar, el hombre va perdiendo potencia sexual; pero, en este caso,
sin ciclos tan marcados ni pérdidas tan abruptas. La actividad sexual del
varón no está atada a periodos regulares como en el caso de la mujer, pudiendo
engendrar en cualquier momento por la constante producción de espermatozoides.
Tampoco presenta un punto límite preciso, como lo es la menopausia para ella.
Un hombre puede, así, tener la capacidad de procrear aun hasta muy avanzada
edad. En algunos hombres esta función puede mantenerse hasta pasados
largamente los 70 años, dependiendo de cada caso. Por ello,
muchos consideran
que el término andropausia (pausia, del griego, cesación, corte) no es
correcto. Tampoco lo sería, entonces, climaterio masculino (del griego,
escalón, refiriendo a un cambio de estadio), ya que no se produce un cambio
abrupto y puntual, sino más bien progresivo.
Hechas estas observaciones, y mientras la ciencia aporte un término más
apropiado, usamos el término andropausia para englobar las alteraciones que
comienzan a afectar al varón desde alrededor de los 50 años en más, y que
tienen que ver con el progresivo descenso del nivel de andrógenos, es decir,
hormonas masculinas. La actividad de estas hormonas repercute en muchos
procesos del organismo, pero sus consecuencias se perciben muy especialmente
en la capacidad sexual.
Enfrentando cambios
Los cambios y síntomas que puede provocar la Andropausia pueden presentarse no
sólo como referidos directamente a la función sexual. También afectan el plano
anímico, pudiendo provocar irritabilidad, desasosiego o incluso una tendencia a
la depresión. Pueden ser responsables también de alteraciones en la convivencia,
dependiendo de cómo se adapte la pareja a procesos tan distintos como la meno y
la andropausia, luego de compartir su sexualidad durante décadas.
Entre el universo de síntomas que podemos observar en los varones que cursan
este proceso, cerca de la mitad de la población masculina hacia los 60 años
puede presentar algunas de estas alteraciones:
• Hipogonadismo: disminución natural y progresiva de la función testicular, con
descenso progresivo de la testosterona.
• Declinación de la calidad seminal y la capacidad fecundatoria. La eyaculación
presenta menor volumen y proyección.
• Declinación de la erección debido a una pérdida más rápida de la
vasocongestión genital. Hay mayor necesidad de estímulos físicos y la excitación
requiere más tiempo.
• El orgasmo sufre modificaciones, volviéndose menos intenso y de menor
duración.
• Menor producción de otras hormonas, como la del crecimiento (somatotrofina
producida en el hipotálamo) y la secreción de las glándulas suprarrenales
(noradrenalina y adrenalina y corticoides, conjunto que tiene un papel central
en la respuesta orgánica al estrés).
• Ginecomastia, es decir, agrandamiento de las mamas.
Como consecuencia de algunos de estos cambios, se observa una disminución de la
masa muscular y un aumento de la acumulación de grasas, lo cual puede acarrear
el aumento del colesterol y la propensión a la obesidad y las enfermedades
cardiovasculares.
Las alteraciones en la sexualidad no son sino un aspecto del proceso, pero todos
los demás aspectos ayudarán a que el hombre sienta que va perdiendo su
masculinidad, su potencia sexual, y parte de su atractivo. Y con ellos podrá
también perder algo de su habitual seguridad y autoestima. A menos que tenga la
suficiente información para comprender lo que le está sucediendo y adaptarse a
su nueva realidad, podrá vivir este proceso con un profundo sentimiento de
pérdida.
Perdida o progreso
La vida se presenta como un continuo en el cual nada permanece estático e
inmutable. Si bien el paso del tiempo y el envejecimiento son vividos por muchos
seres humanos como algo negativo, consiste en realidad en un proceso cuyas
etapas no son ni mejores ni peores, sino distintas. Algunas supuestas "pérdidas"
no son sino adaptaciones a nuevas necesidades vitales, que responden a procesos
profundamente sabios de la naturaleza.
A pesar de todos los síntomas que hemos mencionado, el proceso no es igual en
todos los hombres. Por ejemplo, se ha observado que en el 50% de los varones de
más de 80 hay producción de espermatozoides con capacidad para fecundar. Pero
también es cierto que pocos hombres desean ser padres a esa edad, pensando sobre
todo en el futuro de unos niños que podrán necesitarlos durante varias décadas.
Tampoco todos los efectos de la Andropausia son negativos. El orgasmo existe y
es satisfactorio hasta en edades superiores a 90. Por otro lado, hay una
respuesta sexual más larga, lo cual evita en gran medida una disfunción
típicamente joven: la eyaculación precoz. Esto puede repercutir en una mayor
satisfacción para su pareja durante el coito, ya que la mujer requiere, en
general, una estimulación más prolongada.
En la cultura occidental está ampliamente difundido el preconcepto de una vejez
naturalmente asexuada. Pero la sexualidad humana, a diferencia de la función
sexual de las demás especies, no se compone sólo de procesos orgánicos y
tendencias instintivas. El hombre y la mujer gozan de una sexualidad compuesta
también por elementos psicológicos muy fuertes. Estos pesan a veces mucho más
que el factor físico, dando lugar a una diversidad y riqueza inagotable de
deseos, actividades y preferencias. Un hombre maduro o viejo, para decirlo más
exactamente, puede mantener intacta y hasta potenciada toda la carga psicológica
que engloba la sexualidad. Una pareja puede tener un nuevo florecer de su
sexualidad a muy avanzada edad, en la cual puede haber una mayor comprensión y
entrega espiritual.
Por supuesto, esa sexualidad habrá de cambiar en sus ritmos y en sus maneras de
expresarse. Muchos hombres se sienten víctimas de la supuesta pérdida que
significa la Andropausia porque no han comprendido que su nueva realidad no le
permite expresarse sexualmente como cuando era joven, sino que impone cambios.
Quienes puedan comprender y manejar estos cambios podrán ser sexualmente felices
para siempre.